Una iniciativa solidaria unió a la Escuela Secundaria Gabriel Albarracín y al Servicio Penitenciario Provincial para mejorar la realidad de estudiantes que viven en zonas rurales de Jáchal. Gracias a este trabajo conjunto, 15 bicicletas fueron reparadas y restauradas para ser entregadas a alumnos que recorren largas distancias para asistir a clases.
La directora del establecimiento, Cecilia Audicio, explicó que el proyecto nació como una respuesta a las dificultades de movilidad que enfrentan muchos jóvenes que viven en La Represa, al norte del departamento.
Actualmente, la escuela cuenta con 116 estudiantes, varios de los cuales deben recorrer extensos caminos de tierra que, durante los días de lluvia, viento o nieve, se vuelven prácticamente intransitables.
Aunque por la zona circula la línea 502 de la Red Tulum, el servicio no alcanza a cubrir las necesidades de todos los alumnos, por lo que, en muchos casos, la única alternativa es faltar a clases.
Una segunda oportunidad para las bicicletas… y para las personas
La propuesta surgió gracias a una docente que mantenía vínculo con el Servicio Penitenciario Provincial. A partir de esa conexión, se organizó una campaña para reunir bicicletas en desuso, que luego fueron reparadas por internos en los talleres del Penal.
No todos los rodados pudieron recuperarse, pero el trabajo permitió restaurar 15 bicicletas, que fueron entregadas completamente reacondicionadas, pintadas y listas para ser utilizadas.
Según relató Audicio, algunos internos se encargaron de reparar bicicletas completas, mientras que otros desarmaron aquellas que no tenían arreglo para reutilizar sus piezas y lograr que más unidades pudieran volver a funcionar.
Cómo se asignarán las bicicletas
Las bicicletas serán entregadas en comodato durante todo el ciclo lectivo y la selección de los beneficiarios tendrá en cuenta la distancia entre el hogar y la escuela, la situación económica de cada familia y el rendimiento académico de los estudiantes.
En los casos de hermanos que asistan a distintos turnos, compartirán el mismo rodado, mientras que las familias asumirán el mantenimiento cotidiano, como la reparación de pinchaduras o pequeños desperfectos, para que las bicicletas puedan seguir siendo utilizadas por otros alumnos en los próximos años.
La directora también destacó el compromiso del Servicio Penitenciario Provincial y recordó que la institución educativa trabaja diariamente para acompañar situaciones que muchas veces exceden lo pedagógico.
Como ejemplo, mencionó el caso de tres hermanos que habían dejado de asistir a clases porque no tenían zapatillas, una situación que pudo resolverse gracias a la solidaridad de distintas personas.
Con este proyecto, 15 bicicletas recuperaron su utilidad y, al mismo tiempo, 15 estudiantes tendrán una nueva oportunidad para llegar a la escuela y continuar sus estudios.

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