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Mira las mejores postales de la multitudinaria Fiesta Departamental de La Gran China

Según información policial, más de 2.000 personas se dieron cita al predio para disfrutar de representaciones artísticas y shows en vivo.

El sábado pasado, la localidad de Gran China vivió su propia fiesta en el predio La Ripiera. Esta 5° edición estuvo organizada por la Asociación Civil “La Gran China” y la municipalidad de Jáchal.

Según información policial, más de 2.000 personas se dieron cita al predio para disfrutar de representaciones artísticas y shows en vivo como Los Sacheros, Los primitos Benja y Felipe, Yanet Núñez, representación de “La Historia de la Gran China”, Dúo Sánchez-Cabanay, Ballet Luis Tello, Los Hermanos Godoy, “La Gran China – Una Leyenda que Cobra Vida”, ADN Folk Fusion, Edu Pereira y Grupo Telkara.

La locución de la Fiesta de la Gran China estuvo a cargo de Javier Recabarren y Héctor Cortéz quienes llevaron la rienda de una noche perfecta en la tradicional localidad del norte jachallero, donde no faltaron las comidas típicas y el calor del público en cada intervención en el escenario.

¿Quién fue la Gran China?

Según la tradición popular, a fines del siglo XIX bajaba desde los cerros proveniente de un paraje conocido como Las Lajitas una mujer montada en una yegua con atuendos gauchos, rebenque en la cintura, lazo y una mirada severa. “Mi abuelo me contaba que era muy linda”, cuenta un vecino de Gran China en Jáchal. La gaucha iba hasta una pulpería para comprar su abasto. Vivía con sus padres. Todos los paisanos la miraban, se había convertido en una Venus criolla.

“Tenía una gran personalidad”, dice. A la primera insinuación, los enlazaba y procedía con su rebenque; era despiadada con los hombres. A la par, su fama se hacía más grande por los albardones y los valles. Se tejieron historias alrededor de ella. En el mostrador de la pulpería, la peonada engrandeció la figura de esta “china” huraña que salía poco de su casa familiar; en sus vueltas al pueblo ayudaba a los pobres, siempre tenía tiempo para una gauchada si el que la pedía era un desposeído u olvidado. Los protegía. “Por eso la llamaron Gran China”, recuerda el vecino.

El pequeño pueblo en los inicios del siglo XX homenajeó a esta mujer, que tiene aspiraciones de leyenda, y tomó aquel apodo. No se sabe en qué año nació ni murió, tampoco se conoce su nombre. Hasta hace poco se podían ver las ruinas de aquella pulpería donde ella acostumbraba a ir, en la actualidad ya nada queda. A su casa en Las Lajitas la devoró el monte. Aquellos pobladores que la conocieron han fallecido y los abuelos que recogieron el relato oral corrieron la misma suerte.