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Miércoles 18 de febrero de 2026

Fate anunció su cierre definitivo y despedirá a 920 trabajadores

Tras más de 80 años de trayectoria, la histórica fabricante argentina de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de su planta en San Fernando y el despido de sus 920 empleados, en un contexto de fuerte pérdida de competitividad y creciente presión de importaciones.

La histórica fabricante de neumáticos Fate baja la persiana tras 80 años.

La histórica fabricante argentina de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de su actividad industrial y la liquidación total de su negocio. La decisión implica el despido de sus 920 empleados y la clausura de su planta ubicada en Virreyes, partido de San Fernando, en la provincia de Buenos Aires. 

Propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de 80 años de trayectoria, la empresa confirmó que no iniciará un concurso de acreedores ni un proceso preventivo —figura a la que había recurrido en 2019—, sino que avanzará con el pago de indemnizaciones y obligaciones pendientes. “Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana”, señaló una fuente cercana a la firma.

En un breve comunicado firmado por el Directorio, la compañía explicó que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”, aunque sin detallar las causas específicas del drástico desenlace. Fate subrayó su historia industrial, basada en la inversión tecnológica y la calidad, y recordó su rol pionero en la producción de neumáticos radiales, con presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina.

Una crisis prolongada

Fundada en 1940 como Fábrica Argentina de Telas Engomadas —de allí su acrónimo—, Fate arrastraba desde hace décadas problemas de rentabilidad. Según allegados, “hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo”. El fuerte incremento de importaciones en los últimos años profundizó la pérdida de competitividad del sector local.

La planta de San Fernando ocupa más de 157.000 metros cuadrados en un predio de 40 hectáreas y tenía capacidad para producir más de 5 millones de neumáticos por año. Sin embargo, el ingreso récord de productos importados obligó a las marcas nacionales a reducir precios hasta un 15%. En mayo de 2025 ingresaron al país más de 860.000 cubiertas, la cifra mensual más alta en más de dos décadas.

En mayo de 2024, la empresa ya había despedido a 97 trabajadores por una “sostenida pérdida de competitividad exportadora”. En ese momento, señaló factores como la presión impositiva, restricciones cambiarias, sobrecostos laborales, baja productividad y conflictividad gremial. También denunció “escandalosas asimetrías” en el comercio exterior que generaban una brecha de competitividad “insalvable”.

Conflictos y tensiones

El sector del neumático protagonizó en 2022 un prolongado conflicto sindical que paralizó las plantas de las tres fabricantes radicadas en el país: Fate, Pirelli y Bridgestone. En aquel contexto, el presidente de Fate, Javier Madanes Quintanilla, calificó la situación como “neo-anarquismo que impide producir” y responsabilizó al gremio.

En septiembre pasado, durante el Día de la Industria, la vicepresidenta Victoria Villarruel visitó la planta y protagonizó un momento tenso con el líder del Sutna, quien cuestionó la apertura de importaciones y advirtió sobre su impacto en el empleo.

Madanes Quintanilla, nieto del inmigrante polaco Leiser Madanes y también titular de Aluar, no realizó declaraciones públicas tras el anuncio. Según el ranking 2024 de Forbes Argentina, su patrimonio personal asciende a unos USD 1.500 millones. Una fuente cercana describió el impacto personal de la decisión: “Javier está destrozado, hoy es un día de luto”.

Un cierre que marca época

El cierre de Fate representa el fin de una de las marcas industriales más emblemáticas del país. Durante ocho décadas, la compañía generó empleo, desarrolló proveedores locales y mantuvo presencia exportadora. Ahora, su salida deja un vacío en el entramado productivo nacional y reabre el debate sobre la competitividad industrial, el impacto de la apertura comercial y el futuro del sector manufacturero argentino.