San José de Jáchal: 22° ver extendido

El “Chuma”, el recolector que se hizo viral por sus disfraces y su buena onda para encarar su trabajo en Jáchal

Cuando muchos lo consideran el "peor de los trabajos", Alejandro Posse le pone la mejor cada día para afrontar sus jornadas laborales.

Se viralizó una escena inesperada y divertida de un trabajador municipal que se robó las miradas y las sonrisas de los vecinos de Jáchal en las últimas horas. Se trata de una foto donde Alejandro Psse aparece luciendo un vestido blanco, posando con total naturalidad desde el camión recolector y demostrando que el buen humor también se trabaja.

La imagen comenzó a circular en redes sociales tras el posteo de una vecina que acompañó la foto con un mensaje cargado de ternura y humor: “Se ha formado una pareja  Alegraron la tarde… La creatividad para minimizar vicisitudes de la vida… Genios Municipalidad de Jáchal”. No hizo falta mucho más: la publicación explotó de comentarios positivos y carcajadas.

Lejos de las quejas o las críticas, la reacción de la comunidad fue unánime: aplausos virtuales, emojis y mensajes de reconocimiento. “Qué lindo, le ponen humor al trabajo”“Es tremendo ese pibe, siempre con un outfit distinto”, “Qué bueno no pierden el humor a pesar de su trabajo insalubre”, fueron solo algunos de los comentarios que se multiplicaron.

Otros destacaron el valor humano del gesto: “No pierdas el humor, qué lindo”“Sonrían a la vida porque la vida les sonríe”“Capo total, no pierdas nunca ese humor amigo”. Incluso hubo quienes bromearon con el vestuario: “Jaja, que no se acostumbre a usar vestidos”.

No es la primera vez que el “Chuma” Posse se disfraza para llevar adelante su trabajo con la mejor de las ondas, ya que no pierde la oportunidad de vestirse con lo que encuentra y, de esa manera, arrancar una sonrisa a los vecinos que depositan sus residuos para que sean transportado por este simpático recolector.

Más allá de lo gracioso de la escena, la postal dejó un mensaje claro: la actitud y la creatividad pueden transformar cualquier jornada, incluso en tareas duras y poco reconocidas. En un trabajo esencial como el de la recolección de residuos, donde el esfuerzo es diario y muchas veces invisible, estos gestos espontáneos generan cercanía, empatía y alegría.