Murió Jorge “El Maestro” Balderramo, un incansable defensor de la educación y la memoria de Jáchal

La comunidad jachallera despide a Jorge “El Maestro” Balderramo, un docente que dedicó su vida a enseñar, preservar las tradiciones y mantener viva la historia de su tierra. Su legado quedó marcado tanto en las aulas como en el rescate del patrimonio cultural del departamento.

02/09/2026

Jáchal atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse el fallecimiento de Jorge “El Maestro” Balderramo, una figura muy querida que dejó una huella imborrable como docente, promotor cultural y guardián de la memoria del departamento.

Quienes tuvieron la oportunidad de conversar con él saben que cada encuentro era también un viaje al pasado. Sus relatos, anécdotas y conocimientos sobre el antiguo Jáchal lo convirtieron en una referencia para quienes buscaban comprender la historia y las raíces de la comunidad.

Una vocación que nació lejos de las aulas

Balderramo se recibió como Maestro Regional Nacional en la Escuela Normal Superior de Jáchal, pero su compromiso con la enseñanza comenzó incluso antes de ejercer formalmente la profesión.

Cuando tenía unos 25 años trabajaba como ayudante de topógrafo en las minas de oro de Famatina, en La Rioja. Allí conoció a dos niños que vivían en una zona donde no existía la posibilidad de asistir a la escuela. Sin esperar reconocimiento alguno, comenzó a visitarlos durante los fines de semana para enseñarles y dejarles tareas.

Ese gesto solidario terminó definiendo el rumbo de una vida dedicada a acercar la educación allí donde más hacía falta.

Compromiso con las escuelas rurales

Su carrera docente lo llevó también al interior de Córdoba, donde fue director de una escuela rural y luego trabajó durante varios años en otra comunidad del interior provincial.

Su tarea iba mucho más allá de las clases. Organizaba peñas, festivales y obras de teatro para reunir fondos y mejorar establecimientos educativos que enfrentaban importantes carencias, convencido de que la escuela debía ser un espacio de encuentro y crecimiento para toda la comunidad.

Con el tiempo regresó a su querido Jáchal, donde continuó dejando su impronta.

Un defensor de la identidad jachallera

En Huaco impulsó nuevamente las tradicionales veladas de fin de año, convencido de que esas celebraciones ayudaban a que los más jóvenes conocieran, valoraran y mantuvieran vivas sus propias raíces.

Su vínculo con la historia del departamento también estuvo profundamente ligado a la antigua herrería fundada por su padre, Don José Balderramo.

En la histórica vivienda familiar de calle Florida, a pocos metros de la plaza principal, conservó durante décadas herramientas utilizadas para reparar ruedas de carretas, colocar herraduras y realizar oficios que marcaron otra época de Jáchal.

Con el paso del tiempo, ese espacio se transformó en una especie de museo vivo, donde la fragua, el martillo y el yunque seguían contando historias de generaciones enteras.

Un legado que permanecerá

Apasionado por las costumbres de su tierra y admirador de la obra de Buenaventura Luna, Balderramo encontró siempre la manera de transmitir el valor de la identidad local a través de sus relatos.

Su partida deja un vacío entre quienes compartieron aulas, escenarios, proyectos culturales y conversaciones cargadas de memoria.

Se fue “El Maestro”, pero queda el ejemplo de un hombre que entendió que educar era mucho más que enseñar contenidos: era sembrar oportunidades, fortalecer la identidad de un pueblo y mantener vivas las historias que construyen la memoria colectiva de Jáchal.